06 septiembre 2011

Recomponiendo los destrozos

El interior secreto: Recomponiendo los destrozos
Los niños ya estaban en la cama, nada más oír en la tele el "vamos a la cama ..." habían desfilado igual que los dibujos, ¡que sabían ellos!

Estaba sola en aquella enorme casa donde lo único que se oía era el silencio ¿y ahora qué? ... y ahora que ...

Acababa de enterrar a su marido, ya estaba, ya no había duda, la había dejado sola con la enorme responsabilidad de salir adelante con sus dos hijos ... ¿como?

Durante la triste ceremonia todos habían sido muy amables y cariñosos, todos le repetían una y otra vez que no estaba sola, que la ayudarían, que contara con ellos, que iban a estar a su lado ... Pero ella sabia muy bien lo que pasa con las palabras ... y con las buenas intenciones. No, no les estaba juzgando, simplemente sabia que el tiempo iría pasando y que los que no tenían ya la vida hecha estaban empezando a crearla y eso implica responsabilidades, unas responsabilidades en las que ni sus hijos y ni ella tenían por que entrar. Es ley de vida, sólo eso.

Lo que no terminaba de entender muy bien era lo que ella le había hecho a la vida para que la tratara tan mal, para que se vengara de aquella manera tan cruel.
¿QUÉ TE HE HECHO? dime ¿Qué te he hecho yo? ... ¿y mis hijos?

Recordó todo lo que le quedaba por hacer y que tenia que empezar al día siguiente sin falta. Porque el horror no terminaba con el entierro de su marido, no, ahora tenia que poner todo en orden, empezar la batalla por seguir adelante, iniciar visitas a ventanillas y despachos, rellenar un sin fin de papeleos, solucionar el penoso tema económico, el del colegio de los niños ... tantas cosas que no sabia por donde empezar.

En aquella España de los sesenta ella no significaba nada, ni siquiera podía abrir cuenta en un banco sin el consentimiento de su marido, así es que también perdió su nombre y apellido a partir de ahora seria la "viuda de". Firmaba como "viuda de", en el buzón ponía "viuda de", en todos los papeles oficiales era "viuda de".
Y resulto que la "viuda de" tenia derecho sólo a una mínima pensión de viudedad, tan mínima que no le daba ni para pagar la comunidad, y a sus hijos ... nada de nada. Si, eran hijos de funcionario pero sin derecho a pensión.

Las cuentas no salían y siete meses después estaba trabajando por las mañanas y estudiando por las tardes para poder optar a un puesto de funcionaria que al final consiguió.
Su hermana, la mediana, se fue a vivir con ellos hasta el día de su boda. Ella lo había querido así. La horrorizaba volver a vivir con sus padres, ya había bastante oscuridad en su vida. Su hermana traía alegría, adoraba a los niños y ellos a ella, llegado el momento viviría también con ellos su otra hermana, la pequeña ... ¿y después? después ya veremos.

No llevó luto, lo que la ocasionó más de un comentario malicioso, pero se negó a vestir de negro por que la sociedad dijera que debía hacerlo, tenia negro el corazón ¿no era suficiente? y los niños ... los niños tenían derecho a la luz, al color.

Era el inicio de una vida dedicada en cuerpo y alma a nosotros, sus hijos, a que no nos faltara de nada.
Era el comienzo de una mujer descubierta a sí misma y de lo que era capaz.


A ti mamá por ser enorme.

Esta entrada es la segunda parte de la que retomé ayer.
La tristeza continua no lo puedo negar, aun estoy igual y, de momento, no puedo volver. Sigo necesitando recuperar mis recuerdos de él que son muchos, estos me los han ido contado poco a poco. La historia es real, es mi vida, como todo lo que escribo en este mi querido blog.¡Gracias!


10 comentarios :

  1. Una madre es capaz de todo por sus hijos, con la tristeza por dentro pero siguiendo adelante.
    Un abrazo y ¡¡Ánimo !!

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  2. Muy lindo tu homenaje. Está bien que saques tus recuerdos para recomponer el corazón. Abrazos

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  3. Lee una y mil veces la entrada y te darás cuenta que muy cerca de ti, tanto como puede estar una madre de su hija, alguien pasó por un infierno, lo que para otros fue fácil para ella era un martirio, el coraje de vivir y, sobre todo, de dar luz donde había oscuridad... te pueda servir para coger fuerzas e impulsarte para salir del pozo.
    Y recuerda, todos te estamos esperando para ayudarte y abrazarte cuando salgas.

    Allí te esperaré para volver a contemplar tu eterna sonrisa.

    Un beso.

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  4. Esta entrada y la anterior tienen una enorme carga emocional. Son unos recuerdos agridulces como la vida y que tienen que animarte a levantar el ánimo, porque todos los que te quieren, quieren que así sea.

    Ánimo.

    Bsos

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  5. Qué bonito homenaje. Hay que ver lo luchadoras que son las madres. Yo tengo la suerte de tener una maravillosa, también con muchas penas en su pasado. Al final son ellas las que tiran del resto de la familia, cuánto tenemos que aprender de ellas. Nos dejan el listón muy alto.

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  6. Es admirable el coraje de las madres por salir adelante y hacer que los suyos no pasen tristezas ni penurias. Cuanto tienen que luchar consigo mismas para ocultar su propia pena y hacerse las fuertes aunque en su interior estén deshechas.
    Yo he sido madre hace solo unos 15 meses y lo comprendo y comparto
    Muy bonitas palabras para tu madre que seguro está muy orgullosa de tener una hija que la quiere tanto.
    Besos y ánimo.

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  7. Tus historias me conmueven. Menuda madre que tienes! Sin duda, madre sólo hay una; pero la tuya es MUY GRANDE! Abrazos.

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  8. Esa fuerza y ganas por seguir adelante es la que necesitas, laMar.

    Ánimo, un abrazo fuerte.

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  9. ¡¡¡Gracias!!! Nunca podré agradeceros vuestras palabras

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