01 abril 2014

El tiempo de Vivir (y II)

El Interior Secreto: El tiempo de Vivir (y II)

Cuando leía las estadísticas o escuchaba las críticas sobre 'los abuelos canguros' en el fondo sentía un poco de envidia. No quería ser uno de ellos en absoluto, pero de vez en cuando si le gustaría que contaran con ella.

Todos sus hijos vivían en urbanizaciones, uno en chalet, dos en adosado y los otros tres en pisos, pero todos se habían ido a las afueras y ninguno cerca de otro. No existía razón alguna para que vivieran tan alejados entre ellos, simplemente surgió así, cada uno compró su casa donde más le gustaba o el dinero se lo permitía.
Ella no ponía ni un pero a ninguna, salvo que le pillaran tan lejos, tenían aire puro, piscina, muchísima luz y decoradas con muy buen gusto, sabía que eso era cosa de sus nueras.
Se llevaba bien con todas, le causaron buena sensación cuando las conoció y nunca le 'dedicaron' una mala cara ni le hicieron un desprecio.
Eran ellas las que regañaban a los niños cuando la contestaban con alguna insolencia mientras sus hijos estaban en 'su mundo'.
¿Donde estaban sus modales, la educación que su padre y ella les enseñaron? ¿Qué habían aprendido en la Universidad?

Ya no tenían tiempo para ella. Trabajaban mucho y los fines de semana querían descansar, además sus queridos nietos no querían venir a su casa porque no tenía …
¿Cómo se llama? ¡Ah si! ¿güifi?, ni us no sé que, ¿Para qué vale todo eso? 
¡Claro que sabía lo que era! pero no pensaba dar su brazo a torcer ¿Se estaba equivocando? Su concepto de 'visita a la abuela' no incluía abstraerse con videojuegos.

La tele era nueva por lo del TDT, se la regalaron por su cumpleaños y estaba en el cuarto de estar, pero según ellos tenía que comprar dos más como mínimo, una para el salón, otra para la cocina y un ordenador ¡De ninguna manera pensaba hacerlo! y si alguno de sus hijos o nietos aparecían con alguna de esas 'recomendaciones' ya podían llevársela o la cambiaría ella misma por algo que fuera realmente práctico.

En el salón era donde se reunían a comer cuando venían y en la mesa se comparte conversación no sólo comida. Eso de sentarse para estar pendiente de la televisión y no de quien tienen a su lado o enfrente sacaba lo peor de ella, la daban ganas de levantarse y apagar el dichoso aparato o dar un buen golpe en la mesa.

Decían que fuera ella a sus casas, que venían a buscarla y luego la traían.
Había ido alguna vez pero se sintió como uno de esos paños de ganchillo que tejía muchos años atrás, no la dejaban hacer nada, sus nueras ponían la mesa y la quitaban no querían que las ayudara 'Está aquí para disfrutar no para trabajar' ¿Disfrutar de qué? ¿De como su hijo leía el periódico y veía la tele? ¿O de sus nietos a los que sólo había visto cuando vinieron a darle un beso y en la mesa? Y cuando sus hijos tenían que llevarla a casa notaba su mala cara. No, no deseaba molestar.

A esos hijos ‘tan modernos’ los había llevado en su vientre y les dio la Vida. Eran la suya de tanto como les quería. No les reprochaba nada ni les juzgaba.
Es el tiempo que les ha tocado vivir, quizás no lo entendía pero lo aceptaba.

Pero sí tenia que hacer algo, debía zanjar de una vez por todas lo de ‘empezar a vivir’ y ‘vender la casa’ 

Queridos hijos:
Una casa son cuatro paredes y ésta no lo es, siempre ha sido un hogar.
No voy vender. Cuando me vaya podéis hacer lo queráis con ella, pero nunca olvidéis que los mejores momentos de vuestra infancia y juventud los habéis vivido aquí. Es probablemente el último lugar donde compartisteis la felicidad unidos.
Una familia no es padres, hijos y apellidos, es más, mucho más que una palabra y vosotros debéis recordar su significado para poder inculcar lo importante no como tradición sino como presente.

No necesito empezar a Vivir, empecé nada más nacer.
He vivido sin arrepentimientos ni nada que ocultar. Vosotros habéis sido lo más grande e importante que Dios me ha dado. Mi única pena es la falta de vuestro padre.

Vivo como he vivido, siendo yo, y así quiero Vivir.
Creéis saber más que yo sobre lo que debo hacer con mi Vida y siento defraudaros, los años me han dado sabiduría y el privilegio de poder decidir. Nadie va a cambiar eso ni vais a poder hacerlo.

Mi Vida soy Yo y así quiero Vivir.


4 comentarios :

  1. Muy bien esa frase final, resumen de todos los sentimientos. Abrazos

    ResponderEliminar
  2. Mi padre siempre decía "es triste llegar a viejo"...es triste si no has sabido disfrutar de la vida...es triste cuando alguna enfermedad te aqueja...pero mientras el cuerpo aguante, hay que hacer lo que a uno le hace feliz...no???...me ha gustado el relato
    ...como la vida misma...beessooosss

    ResponderEliminar
  3. Vivimos como bien dices desde que nacemos, (desde la barriga ) y si una casa es más que cuatro paredes, es el hogar, este que da cobijo a nuestro corazón, un enorme abrazo, TQM mi niña

    ResponderEliminar
  4. Es tan real que no pude evitar que las lágrimas rodaran, pero me hicieron bien, yo sigo luchando para que la familia sea calor, Creo que deberíamos apagar el móvil al llegar a casa, al menos ponerlo en silencio, eso es lo que a mí me desquicia últimamente.
    Precioso laMar, me ha gustado muchísimo. Un abrazo para ti y dale un beso a tu Sergio.

    ResponderEliminar