En algunas películas y series americanas, los protagonistas tienen una lista de "cosas que hacer antes de cumplir los 30" y siempre me llamó la atención, es como hacer planes a largo plazo.
Pero la vida, ¡ay la vida!, da muchas vueltas y con ella, nosotros. De repente lo que era vital para ti entonces ahora pasa a ser insignificante.
Pero si hay cosas que se convierten en asignaturas pendientes, prefiero llamarlas así porque puedes aprobarlas sin te lo propones.
Yo siempre tengo asignaturas pendientes, voy aprobando unas y sumando un montón más en este afán mío por aprender, y no me preocupa (creo que esto es lo único), al revés, supone ir superando retos y no creo que sea malo.
Nada más examinarme de selectividad y con la carrera elegida, tuve que empezar a trabajar. El sueldo de mi trabajadora madre no daba para más y, a pasar de su disgusto, entendí que ya me tocaba contribuir.
No fue una decisión traumática, a los 18 los traumas los producen otras cosas, y no me arrepiento en absoluto de aquello.
Y me puse a trabajar feliz de la vida. Mientras, seguía leyendo todo lo que caía en mis manos, pasaba de realizar trabajos administrativos a la atención al público o relaciones con empresas externas, incluso poner mi voz en publicidad o sentarme delante de un ordenador para diseñar y maquetar.
Sin haber tocado un ordenador hasta entonces, hoy mi Mac y yo somos inseparables y domino el diseño gráfico (no web, pero todo se andará).
Además en mis proyectos más inmediatos está realizar un curso de actriz de doblaje (con el permiso de la depresión).
Ante todo esto yo, doña perfecta (mi mayor defecto), investigaba y buscaba soluciones para hacer todo lo mejor posible. Y además devoraba todo lo relacionado con la historia del arte, historia en general, biografías, me preparaba los viajes como si fuera una guia de turismo y seguía leyendo.
No tengo ninguna titulación, pero si experiencias. Probablemente hoy no estudiaría la carrera que escogí, hoy buscaría una que me apasionara y la estudiaría solo por el placer de hacerlo.
Pero sigo amontonando asignaturas pendientes, unas están en proceso para aprobar y las otras esperan su momento y aparecerán más, al fin y al cabo ¿no es eso la vida, un largo proceso de aprendizaje?
Pero la vida, ¡ay la vida!, da muchas vueltas y con ella, nosotros. De repente lo que era vital para ti entonces ahora pasa a ser insignificante.
Pero si hay cosas que se convierten en asignaturas pendientes, prefiero llamarlas así porque puedes aprobarlas sin te lo propones.
Yo siempre tengo asignaturas pendientes, voy aprobando unas y sumando un montón más en este afán mío por aprender, y no me preocupa (creo que esto es lo único), al revés, supone ir superando retos y no creo que sea malo.
Nada más examinarme de selectividad y con la carrera elegida, tuve que empezar a trabajar. El sueldo de mi trabajadora madre no daba para más y, a pasar de su disgusto, entendí que ya me tocaba contribuir.
No fue una decisión traumática, a los 18 los traumas los producen otras cosas, y no me arrepiento en absoluto de aquello.
Y me puse a trabajar feliz de la vida. Mientras, seguía leyendo todo lo que caía en mis manos, pasaba de realizar trabajos administrativos a la atención al público o relaciones con empresas externas, incluso poner mi voz en publicidad o sentarme delante de un ordenador para diseñar y maquetar.
Sin haber tocado un ordenador hasta entonces, hoy mi Mac y yo somos inseparables y domino el diseño gráfico (no web, pero todo se andará).
Además en mis proyectos más inmediatos está realizar un curso de actriz de doblaje (con el permiso de la depresión).
Ante todo esto yo, doña perfecta (mi mayor defecto), investigaba y buscaba soluciones para hacer todo lo mejor posible. Y además devoraba todo lo relacionado con la historia del arte, historia en general, biografías, me preparaba los viajes como si fuera una guia de turismo y seguía leyendo.
No tengo ninguna titulación, pero si experiencias. Probablemente hoy no estudiaría la carrera que escogí, hoy buscaría una que me apasionara y la estudiaría solo por el placer de hacerlo.
Pero sigo amontonando asignaturas pendientes, unas están en proceso para aprobar y las otras esperan su momento y aparecerán más, al fin y al cabo ¿no es eso la vida, un largo proceso de aprendizaje?





